La campaña funciona: entran trescientos contactos en dos meses. El equipo comercial se pone a llamar. La mitad no puede asumir la entrada o no le van a dar la hipoteca. Un tercio buscaba otra zona, o el mismo barrio pero cien mil euros más abajo. Unos cuantos ni recuerdan haber dejado sus datos.
Al final del trimestre el informe dice que el coste por lead ha bajado, y la promoción va al ritmo de siempre. Lo que se ha gastado de verdad no es el presupuesto de medios: son las semanas de un equipo pequeño llamando a gente que nunca iba a comprar.
Y hay una segunda cosa, más silenciosa. Comprar una casa no se decide en una visita. Esa persona ve tu anuncio, entra, se va, lo comenta en casa, mira otras tres promociones de la misma zona, vuelve al mes, compara acabados, calcula la hipoteca, lo deja, vuelve a mirar. Durante esos meses busca en Google, mira vídeos, ve lo que le aparece en redes y pregunta a quien tenga cerca.
Si tu presencia está concentrada en un solo sitio, existes en una de esas paradas y desapareces en las demás. La promoción de al lado, que sí está en todas, gana la comparación sin ser mejor producto.