El informe mensual de redes es el documento más tranquilizador que existe. Impresiones arriba, alcance arriba, un pico verde en la gráfica. Y una cuenta de resultados que no se entera.
Pasa porque el contenido se encarga por volumen. Doce publicaciones al mes, cuatro reels, un calendario aprobado en enero que se ejecuta hasta diciembre. El entregable es el calendario. Que alguien compre después no forma parte del encargo de nadie.
También pasa por el reparto: quien graba no sabe dónde se va a colocar la pieza, quien la coloca no ha estado en el rodaje, y quien mide las dos cosas no existe. El vídeo se entrega en horizontal para una plataforma que consume vertical. La pieza buena se publica una vez y se archiva. Se paga la producción tres veces y se aprovecha media.
El alcance no es una mentira. Es una consecuencia. Cuando se convierte en el objetivo, el contenido empieza a optimizarse para gustar y deja de optimizarse para vender.