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Desarrollo web

Tu web
no es para ti

Diseñamos y desarrollamos sitios que funcionan para quien entra a comprar, no para quien los aprueba en la reunión. La tecnología se decide después, cuando ya sabemos qué tiene que hacer la web.

La web se aprueba dentro y se usa fuera

Una web pasa por tres o cuatro personas de la empresa antes de publicarse. Todas opinan, y todas opinan como lo que son: gente que ya sabe a qué se dedica la compañía. Nadie de esa sala llega a la página buscando algo con prisa, desde el móvil, sin conocer la marca y con dos pestañas más abiertas comparando.

De ahí salen las decisiones de siempre. El carrusel de la portada, que nadie mira más allá de la primera imagen. El «quiénes somos» en el sitio más visible, que es lo último que interesa a quien todavía no te conoce. El menú organizado como el organigrama interno en lugar de por lo que la gente viene a buscar. El vídeo de fondo que retrasa dos segundos lo único que importa.

Y luego está lo que pasa después de la entrega. La web se lanza, se celebra, y nadie vuelve a mirarla hasta que alguien propone rediseñarla tres años más tarde. En ese tiempo nadie ha comprobado si el formulario llega, si el móvil carga o por qué la mitad de las visitas se van en la primera pantalla.

El problema casi nunca es que la web sea fea. Es que se ha diseñado para gustar a quien la paga.

Primero para qué, después con qué

No empezamos por elegir plataforma ni por enseñar diseños. Empezamos por saber qué tiene que conseguir la web, porque de eso depende todo lo demás, incluida la tecnología.

  • Se define qué tiene que hacer

    Una web puede ser una carta de presentación que sostenga la credibilidad de la marca, una herramienta de captación que exista para generar contactos, un catálogo, una tienda, o varias cosas a la vez. Son proyectos distintos. Cuando esto no se decide al principio, se decide solo y mal, y la web acaba siendo un poco de todo sin ser buena en nada.

  • Se elige la tecnología para ese caso

    Trabajamos con WordPress, con desarrollo estático a medida y con lo que el proyecto pida. La elección depende de con qué frecuencia vas a cambiar contenido, quién lo va a tocar, qué necesita conectarse por detrás y qué exigencia real de velocidad tienes. Te explicamos por qué proponemos una y no otra, y qué te llevas y qué pierdes con esa decisión. Llevamos desde 2008 haciendo esto, y la respuesta no es la misma para una clínica que para un portal inmobiliario.

  • Se estructura por lo que busca quien entra

    La arquitectura sale de lo que la gente pregunta antes de comprar, de lo que se busca en Google y de las objeciones que oye tu equipo comercial. No del organigrama ni de lo que había en la web anterior.

  • Se construye

    Diseño sobre el sistema visual de la marca, desarrollo, contenido, base técnica de posicionamiento y medición. Se prueba en móvil desde el primer día, no al final.

  • Se conecta

    El formulario no termina en un correo que nadie abre. Los contactos entran en tu sistema, se avisa a quien tenga que llamar y queda registrado de dónde vino cada uno. Una web que capta y no avisa es una web que pierde clientes en silencio.

  • Se mide y se corrige

    Después de publicar se mira qué pasa: por dónde entra la gente, dónde se cae y qué formularios se completan. Ese es el momento de los ajustes, no tres años después.

Lo que entra en el proyecto

Definición y arquitectura
Objetivo del sitio, mapa de páginas, recorridos previstos y decisión de tecnología argumentada.
Diseño
Diseño de interfaz sobre la identidad de la marca, o creación del sistema visual si no existe. Pensado para móvil, no adaptado a móvil después.
Desarrollo
Construcción del sitio en la tecnología acordada. Gestor de contenidos cuando el proyecto lo necesita, decidiendo contigo antes de construir qué partes vas a querer cambiar tú y dejándolas preparadas para eso.
Contenido
Redacción de textos orientados a lo que busca y pregunta tu cliente. Producción de imagen propia cuando hace falta.
Base técnica de posicionamiento
Estructura, etiquetado, datos estructurados, velocidad y rastreo resueltos en la construcción. Es más barato hacerlo bien que arreglarlo luego.
Migración
Traslado desde el sitio anterior con mapa de redirecciones. Es la parte que más tráfico se lleva por delante cuando se hace deprisa.
Medición y consentimiento
Analítica, seguimiento de conversiones y aviso de cookies conforme a la normativa, funcionando desde el primer día. Instalado y comprobado, no solo instalado.
Puesta en marcha y continuidad
Dominio, alojamiento, certificado y copias. Después del lanzamiento, revisiones periódicas y correcciones. La web no se entrega y se olvida.

Los números de esta web

LCP
2,0 s
CLS
0,001
INP
48 ms
Lighthouse móvil
99

Estos son los números de esta web, medidos hoy. No te los prometemos para la tuya, porque dependen de qué tenga que hacer y de con qué se construya. Te diremos qué es alcanzable en tu caso antes de empezar, no después.

No vendemos la tecnología que nos conviene

Casi todas las agencias construyen siempre en lo mismo, porque es lo que tienen montado. Eso significa que el diagnóstico está hecho antes de conocer tu caso, y que si tu proyecto pide otra cosa, no te la van a proponer.

Llevamos desde 2008 desarrollando webs y hemos construido en tecnologías muy distintas según lo que pedía cada proyecto. Eso nos permite recomendarte lo que encaja y explicarte qué estás ganando y qué estás cediendo con esa decisión. A veces la recomendación es la opción más sencilla y más barata de mantener, y te lo diremos aunque facture menos.

La otra diferencia es que la web no la construimos aislada. En la misma casa llevamos el posicionamiento, la publicidad, el contenido y la automatización que van a funcionar sobre ese sitio. Eso evita el clásico: una web nueva preciosa que hay que rehacer a los tres meses porque no se pensó para recibir campañas, o una migración que se lleva por delante el tráfico que había costado años conseguir.

Nuestros clientes llevan de media unos cuatro años y medio con nosotros. En desarrollo web eso importa, porque el proveedor que construye tu sitio es el que va a coger el teléfono cuando algo deje de funcionar.

Las dudas que salen en la primera reunión

«Solo queremos un lavado de cara, no rehacerla entera.»

A veces es lo correcto y lo decimos. Hay sitios donde la estructura aguanta y lo que falla son tres páginas, la velocidad en móvil y un formulario que no avisa a nadie. Rehacer eso entero es tirar dinero. Miramos primero qué tienes y, si la respuesta es que se arregla, se arregla. Rehacerla se propone cuando la base impide lo que necesitas hacer, y en ese caso te explicamos exactamente qué es lo que lo impide.

«¿WordPress o algo a medida?»

Depende de tu caso y no hay una respuesta buena para todos. WordPress tiene sentido cuando vas a publicar y cambiar contenido a menudo, hay varias personas tocándolo y necesitas conectar cosas ya hechas. Un desarrollo estático tiene sentido cuando la web cambia poco, la velocidad y la seguridad pesan mucho y no quieres depender de actualizaciones constantes. Lo que no hacemos es decidirlo antes de conocerte. Esta misma web que estás leyendo es estática, y hay clientes nuestros para los que eso sería una mala decisión.

«Nos han pasado un presupuesto por mucho menos.»

Casi siempre es cierto y casi siempre es por algo. Suele ser una plantilla comprada, sin contenido propio, sin migración planificada, sin medición y sin nadie detrás cuando algo se rompe. Si lo que necesitas es una presencia digna y barata, esa opción puede ser razonable y te lo diremos. Si la web tiene que traerte clientes, esa diferencia de precio te la vas a gastar igual, más tarde y peor.

«¿Voy a depender de vosotros para cualquier cambio?»

No, si no quieres. Antes de construir decidimos qué partes vas a querer cambiar tú (textos, precios, artículos, imágenes) y esas quedan preparadas para que las toques sin tocar nada más. Lo que sí seguimos llevando nosotros es la parte donde un cambio mal hecho rompe el sitio o se lleva el posicionamiento por delante.

«Tenemos posicionamiento. ¿Lo vamos a perder?»

Es la pregunta correcta, y es donde se estropean la mayoría de las migraciones. Nosotros hemos hecho muchísimas y el procedimiento está resuelto. Se inventaría cada dirección del sitio actual, se mapea una a una a su equivalente, se conserva el contenido que ya está posicionando en lugar de reescribirlo por gusto, y se vigila el rastreo y las posiciones las primeras semanas para corregir lo que aparezca. Lo que hunde sitios no es cambiar de web, es migrar sin ese mapa y enterarse dos meses después. Hecho el trabajo, la migración deja de ser la parte arriesgada del proyecto.

«¿Cuánto se tarda?»

Depende del tamaño y, sobre todo, de vosotros. La parte que casi siempre marca el plazo no es el desarrollo, son los textos, las fotos, los permisos y las validaciones internas. Te damos un calendario con fechas y te decimos desde el principio qué necesitamos de vuestra parte y cuándo. Si eso no llega, la fecha se mueve, y preferimos decirlo antes que fingir que no.

«¿Y cuando esté publicada, qué?»

Se sigue mirando. Actualizaciones, copias, revisiones y los ajustes que salgan de mirar los datos los primeros meses. El proyecto no termina el día del lanzamiento, termina cuando la web hace lo que se dijo que iba a hacer.

Enséñanos la web que tienes y te decimos si hay que rehacerla

Media hora mirando tu sitio actual y tus datos. Salimos de ahí con una respuesta concreta: qué se arregla, qué se rehace y qué es mejor dejar como está. Si lo que tienes funciona, también te lo diremos.