«Ya tengo un CRM y no quiero cambiar.»
Ni falta que hace. Si el tuyo permite montar el tipo de seguimiento que necesitas, trabajamos ahí y no cambias de herramienta ni de costumbres.
Si no lo permite —que pasa más de lo que parece, sobre todo con los sistemas pensados para gestionar clientes y no para captarlos—, hay una vía intermedia: la captación y el seguimiento se montan en el nuestro, y los contactos que ya se han convertido en clientes pasan al tuyo. Tu equipo sigue trabajando donde siempre.